A las siete de la mañana. Silvia Moreno Gil. Gran Canaria

A las siete de la mañana

Una mañana de invierno, una pareja de jóvenes, independizados, se despertaron un martes a las siete de la mañana por el ruido del timbre. Al abrir la puerta, se encontraron con un cartero, que traía una carta en la mano. El cartero le acercó al chico la carta y se fue. El chico serró la puerta y fue hacia la cocina donde estaba su novia.

 Al abrir la carta se dio cuenta de que se trataba de dos pasajes para ir a Londres no tenían ni idea que se trataba. Decía que tenían que salir hacia el aeropuerto el miércoles a las siete, así que desayunaron y se vistieron para ir a contárselo a sus familiares y despedirse de ellos.

El miércoles a las cinco y media de la mañana sonó el despertador, ellos no dudaron en levantarse, desayunar y vestirse, después cogieron las maletas se subieron al coche y fueron hacia el aeropuerto.

Cuando llegaron allí no sabían qué hacer, eran las siete, de repente se le acercó una chica. No sabían de quién se trataba, así que ella les explicó que había sido contratada para ayudarlos en el viaje.

Era jueves por la mañana cuando llegaron a Londres.

 En el hotel a las siete les habían preparado un buen desayuno.

Los estaban muy extrañados por que se dieron cuenta que cada día a las siete de la mañana les pasaba algo bueno, no sabían por qué pero allí se lo pasaban tan bien que les daba igual.

Pasaron allí una semana,  la chica les enseño más o menos la ciudad.

Era jueves y ya tocaba volver a casa, pero se habían enamorado de la ciudad y decidieron quedarse allí a vivir y formar allí una familia.

Inexplicablemente solo aquella semana todos los días a las siete de la mañana les pasaban cosas buenas.

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