Oda al mar. Ana Hernández Rodríguez. 1º B

Gracias mar,
por tu fresco y sal.
Cuando te sumerges en él,
parece que te vas del mundo cruel.
Puedes estar revuelto o tranquilo,
pero siempre bien fresquito.
Cuando eres pequeño le tienes miedo,
pero cuando creces lo necesitas
como la trucha al mero.
Entras en él y es un mundo paralelo,
sin tener que salir para coger consuelo.
Buceas y al ver los peces y corales,
parece que de otro mundo tienes la llave.
Pero aún así lo ensuciamos y lo contaminamos,
hasta que después no podamos bañarnos.
Los niños pequeñitos juegan en este lugar
sin tener que irse a otro lugar para disfrutar.
Mientras que los mayores vienen a disfrutar
y hasta el fondo llegan a nadar.

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