A ti, Muerte. Sohere. Las Palmas

A ti, Muerte
a la que un día deseé
y hoy me arrepiento.

A ti, Muerte
la que da valor a la vida
sin pretenderlo.

A ti, Muerte
larga vida te deseo,
y para cuando tengas que llegar,
disfrutando la vida te espero.

Poema. Vanessa Salazar Pulido

La Historia de la muerte

La muerte es tan sangrante
como la vida misma
que nos suceden acontecimientos desgarradores
sin tener respuestas mínimas.
Yo quisiera estar muerta
para valorar la vida.
Una vida sin rencores
y sin hipocresía.

Vanessa Salazar Pulido

Muerte. Carmen Santana Nuez

En una noche oscura
la muerte sorprendió
a aquellos que caminaban
entre la oscuridad
Miedo, angustia,
desesperación, temor
impregnaba el
corazón de todos
allí presentes.

¡Ay muerte que vienes a buscarme! Virginia Rodríguez Guerra

 
¡Ay muerte mía que vienes a buscarme! ,
déjame un poco más de tiempo para poder enamorarme.
Anduve por esta vida,
un poco desapercibida,
mas  no quiero irme,
quiero ser  feliz y  reírme.
¡Ay muerte mía que vienes a buscarme! ,
déjame tranquila que quiero desahogarme.
Sin huellas dejo este camino,
por los que un día anduvo este peregrino.
Un sendero triste y vacío,
algo frío y sombrío.
¡Ay muerte mía que vienes a buscarme! ,
ya estás aquí, ya vienes a llevarme.
 

Dibujo del poema "LA BOCA" de Miguel Hernández (Las chicas especiales)




Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

El fin. Aida Galván

El fin

Tan común, algo tan normal
de lo que nadie va a escapar
Algo que deberíamos tener asimilado
Algo que marca nuestro fin
Esa palabra que hasta normbrarla
causa dolor MUERTE
trae consigo sufrimiento,
angustía, nostalgia...
Ese momento en el que pierdes un ser querido
donde llegas al abismo
piensas que la muerte está en ti
que no volverás a ver la luz
que no saldrás de ese abujero
pero miras al cielo...
y piensas por ti Papá no me rendiré
ayudame desde donde estés
por ti viví y vivo
me distes la vida, los pasos para luchar
así que no desistiré y viviré
por ti lo haré
con tu recuerdo, con esos momentos que anhelo podré...
...hasta el momento que nos reencontremos

Soledad moribunda. Felisa Vanessa Pérez Peña.

La soledad se poseía de mí ser
encontrándome perdida en medio del atardecer.
Mi esperanza se empezaba a perder
de algún día volverte a ver,
yo no sabía qué hacer
pues mi cuerpo paralizado quedó,
mi mente mil vueltas dio
sin llegar a ninguna conclusión.
Pues mi cuerpo y mi cabeza mal se sintió
y sin percatarme mi cuerpo desvaneció,
 mi alma entonces me abandonó.
Dejando mi cuerpo solo y sin amor
tan solo con un pañuelo con tu olor.

Maligna y Poderosa. Sara Velasco Martín. Las Palmas G. C.

Muerte perversa y cruel,
 que te haces sentir en el río,
y te sirves de Caronte,
para mostrar tu desafío.

Reflejas tu mal,
sin mostrar tu rostro oscuro,
con guadaña en mano,
te ocultas tras un velo impuro.

Ser cobarde y traicionero,
que te sirves de los hombres,
para quitarse la vida entre ellos.

Espada en el suelo observas,
con mirada maligna y proterva,
tarde o temprano nos visitarás,
y ya que tanto poder tienes,
¿por qué no te muestras hermosa,
para poderte mirar?

POEMA PUERTO DE GRAN CANARIA

 
 
PUERTO DE GRAN CANARIA
Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico,
con sus faroles rojos en la noche calima
y el disco de la luna bajo el azul romántico
rielando en la movible serenidad marina.
Silencio en los muelles en la paz bochornosa,
lento compás de remos, en el confín perdido
y el leve chapoteo del agua verdinosa
lamiendo los sillares del malecón dormido.
Fingen en la penumbra fosfóricos trenzados
las mortecinas luces de los barcos anclados
mirando entre las ondas muertes de la bahía.
Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,
un cantar marinero, monótono y cansado,
vierte en la noche el dejo de su melancolía
                                                               Tomás Morales
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Ainhoa Martín , Luz Marina Alejo, Elisabet Santana, Estefanía Lorenzo, Judit Lorenzo, Paula Pérez, Tania Ramírez, Lucía Melián

POEMA DE JUDIT LORENZO MORALES

 
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MI MUERTE
Sabéis lo que pasó
en aquella noche gris
que cuando Juan llegó
se encontró un espadachín;
Noche de muerte anunciaba
noche de incienso y jazmín
noche oscura y cerrada
noche de miedo a morir;
Un cuerpo avistó
sangrando por la nariz
encima de un colchón
dispuesto a morir;
Pues broma le gastaba
su amigo Benjamín
que acostado en la cama
su muerte quiso fingir.