Poema de amor. Marta Macías Álamo.

Habían pasado los meses y yo volvía a sonreír.
Los buenos momentos llegaban uno tras otro
haciendo cada día más importante que el anterior.
Yo era nuevamente feliz, nada me importaba ahora,
solo me importaba el hecho de levantarme
cada mañana con una sonrisa de oreja a oreja.
Pronto conseguiría lo que tanto tiempo
me había llevado a conseguir.
Pero dos días antes algo pasó.
Una persona llegó a mi vida fugazmente
para cambiarlo todo, todo a mejor.
Me di cuenta de que me equivoqué creyendo
que tu eres mi salvación, me equivoqué creyendo
que eras tú lo que yo quería, pero me di cuenta
a tiempo de que estaba confundido.
Tú no vales nada, nada. Todo comenzó a cambiar.
Esa persona me demostró en horas lo que
tu no habías conseguido en meses, casi un año.
Entonces cuando llegas tú, te metiste en mi ser,
encendiste la luz, me llenaste de fe,
tanto tiempo te busqué pero al fin te encontré.
Eres tan perfecto… como te imaginé.
Me enseñaste que me podía levantar tras cada caída.
No te conozco bien hoy, pero sé que
pronto te conoceré totalmente y ese día,
no te dejaré escapar jamás.
Me estás demostrando que las cosas
buenas se hacen de esperar,
pero por fin has llegado a mi vida.
Me iluminas el camino hacia el que quiero ir, contigo.
Como bien dije en su momento, los buenos momentos
aún están por llegar,
y sé que esos momentos serán junto a ti.

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