Al pasar la barca me dijo el barquero "las niñas bonitas no pagan dinero". La volví a pasar, me volvió a decir "las niñas bonitas no pagan aquí". Yo no soy bonita ni lo quiero ser arriba la comba de Santa Isabel.
Antón, Antón, Antón pirulero cada cual, cada cual atienda a su juego, y el que no lo atienda pagará una prenda
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