Relato. Moreno Álamo, Desireé 2º E

El club de la buena sonrisa

Esta es la historia de dos compañeras de clase que sin saberlo tenían mucho en común.


Estrella tiene actualmente 14 años, su autoestima es bastante baja a causa de sus dientes. Cuando apenas tenía 7 años un medicamento le causó un oscurecimiento en el esmalte dental.    Desde entonces, cada vez que ríe se tapa la boca con la mano.


Marta es una chica de 15 años marcada por las heridas del pasado. Sin darse cuenta ya han pasado 3 largos y angustiosos otoños desde que desafortunadamente su padre falleció. Desde ese momento Marta se ha sumido en una desgarradora espiral de lastima y llanto.


Llegó el día de las fotografías escolares. Cómo podríamos predecir, Marta y Estrella se mostraron completamente indiferentes y la diferencia entre sus semblantes serios y las sonrisas de sus compañeros resultaba más que evidente.


Al día siguiente la profesora  les invito a recapacitar conjuntamente sobre los motivos por los que sonreir. Las adolescentes conectaron sorprendentemente bien y lograron hablar sin tapujos sobre sus miedos e inquietudes. Marta no podía comprender como Estrella que no había sentido el peso abrumador de la pérdida y que su familia era completamente feliz no es capaz de sonreír. Por otra parte, Estrella cree que Marta tiene una preciosa y blanca sonrisa que debería mostrar continuamente. Así pues, elaboraron una lista de 100 razones por las que sonreír cada día. Marta decidió apoyarse en la música para conseguir evadirse de sus problemas. Estrella compendio que todas las rosas no son de color blanco, tanto es así que las rosas rojas son las más conocidas.


Poco a poco y gracias al apoyo mutuo consiguieron dar un paso hacia delante en su autoestima y felicidad. Asimismo comprendieron que no eran las únicas que habían  pasado por esa situación, por lo que decidieron fundar el club de la buena sonrisa en el que ayudaron a todos los participantes a conseguir la motivación que les hiciera capaces de sonreír durante toda la vida mediante el apoyo y el compromiso.






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Charla



Adriana Cruz 


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La cueva. Tamara Aston Falcón 2ºE

Andrés, Lola y Noah se disponían a entrar en aquella oscura y tenebrosa cueva. 


-Mejor…. entra Lola primero, ella es más valiente que nosotros. -Dijo Andrés. con voz nerviosa.


Lola, se ató su pelo rubio en una coleta y entro sin pensarlo a la cueva. 


-¡Chicos! Aquí no hay nad…. ¡Ah!.


Andrés y Noah al oír los gritos de Lola se abrazaron fuertemente. Luego, oyeron susurros, primero de la niña y después susurros muy agudos, como de… ¿duendes?


-¡Lola! ¿Qué pasa ahí dentro?. -Pregunta Noah.


-¡No se lo van a creer! ¡Vengan!


Los dos chicos se miraron y después de unos segundos decidieron entrar.  


Una vez dentro, como había dicho Lola, no se creyeron lo que estaban viendo.

 ¡Había una familia de gnomos de jardín viviendo dentro de la cueva!


-Este es el rey Salomón.- Explica Lola.


-Hola amigos, llevamos viviendo aquí miles de años. Nuestra vida en los jardines era muy desfavorable, todo el día al sol, sin poder movernos… Aquí somos felices y nadie nos había encontrado hasta hoy… Por eso les pido que por favor no digan nada acerca de nuestro paradero.


Noah se agacha hacia el pequeño hombrecito de cerámica.


-Tranquilo, somos una tumba. 


Aquella tarde los tres niños la pasaron con sus nuevos amigos. Los gnomos les contaron historias magníficas y también algunos chistes muy graciosos. Estos, les mostraron sus mascotas, eran pequeños jueguetes que los niños pierden y no los encuentran nunca más. Una de las  familias tenía de mascota a una pelota saltarina, que estaban muy contenta de ver a los niños.


Al llegar la noche los tres amigos se despidieron de los gnomos de jardín y volvieron a sus casa, no antes de hacer una promesa: ''Nunca, jamás de los jamases contaremos esto a nadie''. 



El tiempo. Jezabel Mª Batista Hernández

Se mecía en Pegaso, su caballo de juguete de la infancia, mientras comía su salsa favorita de tacos directamente del tarro. Recordaba aquellas veces que deseaba hacerlo de pequeña, pero su madre no la dejaba. Los años habían pasado muy rápido, ni siquiera se acordaba en qué momento dejó de ser aquella niña de 4 años para convertirse en la mujer que era ahora.

Aitana miraba las paredes de su cuarto, forradas de pósters de Mario Casas, deseando volver el tiempo atrás. Era cierto que ahora tenía fama en la música, justo lo que ella quería, pero no podía negar que extrañaba su antigua vida.

Seguía meciéndose en Pegaso mientras se contemplaba en el espejo de su habitación y entre el vaivén de éste, comenzaron a cerrarse sus ojos.

Al despertar se sentía como nueva, había sido un sueño reparador, pero ya era hora de volver al estudio y seguir grabando éxitos. Pasó ante el espejo para echarse un último vistazo y lo vio. Ante el espejo estaba la Aitana de 4 años, con su vestido de flores favorito y un lacito azul en el pelo. Había retrocedido en el tiempo. ¿Pero cómo?

Desesperada tomó el tarro de salsa de tacos, tal vez le hubiera sentado mal y estuviese teniendo alucinaciones. Comenzó a mecerse rápidamente en el caballo creyendo que así podría volver a su estado actual. No pasó nada. Se miró al espejo de nuevo, preguntándose si había estado recordando su niñez pasada o fantaseando con su vida futura…

La sucesión. María Quintana Sosa

Érase una vez una aldea, cuyo rey era un brócoli: el señor Aurelio. Aurelio era un chico algo alocado, pero posiblemente los habitantes del lugar le habían elegido por su personalidad tan agradable y cercana.
Este señor brócoli tenía en mente un plan para encontrar sucesor, puesto que ya tenía 67 años y notaba su tronco algo desgastado. Por ello, organizó un concurso de cocina. Se le ocurrió que tal vez, esta sería la mejor manera de encontrar al candidato indicado.
Llegó entonces el día, más de 200 hortalizas (e incluso algún que otro hombre) se presentaron. Uno de ellos destacó por aparecer en un enorme coche de fórmula 1, pero en cuanto a la cocina... dejó mucho que desear.
Anacleto, un chico de veinti poco años que acompañaba siempre a Aurelio, sería el encargado de probar todas las elaboraciones, ya que el rey confiaba en él más que en nadie en el mundo.
Llegó entonces el momento tan esperado... Anacleto, iba acercándose poco a poco a los diferentes platos que encontraba. Mucho le costó tomar una decisión, hasta que finalmente se pronunció:
-Escogeré a estos dos hombres. Veo que según lo que pone en la pegatina que lleva en su hombro... El primer hombre elegido se llama Rapel, y creo que ha acertado mucho al elaborar este arroz a la cubana. No obstante, tenemos un claro ganador, ¡cuyo nombre parece ser Zeus! ¿Cómo te sientes, joven Zeus?

El chico, de corta edad, dejó a todos boquiabiertos, pues ocurrió algo que nadie esperaba. De repente, se agarró del pelo y comenzó a hacer un gesto un tanto extraño. ¡ZEUS ERA UNA CHICA! Y lo que estaba haciendo, era quitarse el peluquín de hombre. Su nombre real era Macarena, y su sueño siempre había sido ser cocinera profesional.
Por ello, Aurelio decidió nombrarla reina oficial, además de ofrecerle un maravilloso curso de cocina en la India.
Al fin, todos entendieron que las apariencias engañan y que un sueño puede servir de inspiración. 

Cuento Lucía Falcón

Hace un par de años atrás, habitaba en España un hombre bastante apuesto, inteligente y sonriente cuyo nombre era Miguel Ángel Muñóz. Su fama surgió de una conocida serie de televisión en la cual daba a conocer sus dotes como bailarín, pero justo después de finalizar la misma se ahogó en un vacío infinito por lo que decidió vivir una gran experiencia. Experiencia que viviría tomando rumbo a África, continente cálido y tropical , donde dejaría atrás sus días de tristeza y soledad de la fría Madrid.
Pisada las tierras del destino, Miguel puso rumbo a su modesto hostal de Ghana, en el cual decidió tomar una pequeña siesta para reponerse de su largo viaje y por tanto estar descansado para su cóctel de bienvenida. Una vez despierto, se vistió con sus mejores galas, la cual acompañó con la mejor de sus sonrisas, sonrisa que no sabía que le llevaría a encontrar a su pareja ideal, una hermosa mujer que realmente brillaba por su inteligencia y valentía. Entre sus grandes hazañas destacaba el surfear con una tabla hecha de hielo por un gran artesano de la helada Canadá.
Mujer, llamada Mónica Naranjo, la cual no esperaba conocer hizo que mientras ambos tomaban una apetitosa limonada, no pudiera dejar atrás este gran continente donde nada mejor le podía aguardar.


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Elena Hernández Álvarez


Animados: Cebras y jirafas, un hombre y un perro.

Inanimados: Coca-Cola y un teléfono. 

Toby y Forest

Habían pasado muchas horas. Ya no sabía qué más hacer, había perdido el sentido del tiempo y el espacio.

Por intuición, sabía que se encontraba lejos pero no exactamente dónde. Lo único que divisaba era tierra y arbustos. Se quitó la chaqueta, estaba sofocado, se le apetecía una Coca-Cola.

Sólo recordar la huida de la ciudad de Marrackech unas horas antes le provocaba agobio. Al levantarse, recordó los rasguños que le habían ocasionado los diferentes arbustos. Se miró el pie. Nada preocupante que pusiera en peligro su integridad física.

Tenía que encontrar a Toby en el tiempo establecido por los jeques. Jamás hubiera pensado que un perro podía ocasionar tal crisis política en un estado.

En ese momento se percató de que no tenía el teléfono; seguramente se le había caído en la huida.

Se dispuso a andar. Poco a poco, empezó a percibir el lugar en el que se encontraba: El desierto del Sháhara. Pudo observar jirafas y cebras a escasos metros de él, lo que no sabía era que todo aquello era fruto de su imaginación. No beber agua le estaba generando pareidolia.

Tras apenas dos kilómetros caminados, escuchó un claxon (proveniente de un Buggy). Montados en él había dos hombres de los que pudo intuir que no conocían lo que había sucedido pocas horas antes. Le invitaron a subirse en el coche, en ese momento, decidió recuperar a Toby, salvar a Marrakech y vencer la prohibición de que los perros no puedan defecar en cualquier calle del mundo.

Laura Valencia Santana - Hugo y el mar

Seres animados: Hugo, Alba y la madre.

Seres inanimados: Tabla de surf y conchas marinas.


El protagonista de este cuento se llamaba Hugo. Era un niño muy guapo, con ojos tan azules como las aguas en las que surfeaba todos los días y con una melena rubia por el sol y el salitre del mar. Vivía en una isla paradisiaca en la que no habitaban muchas personas, situada cerca de las Maldivas, en el océano Índico.

Un día como otro cualquiera, Hugo se despertó temprano para ir a surfear a su playa favorita, preparó su tabla de surf y al salir de su casa le dio un beso a su madre en el cachete y ella le dijo que tuviese mucho cuidado con las olas ya que se acercaba una pequeña tormenta. Sin hacerle mucho caso, fue andando hasta la cala ansioso por surfear. Al llegar, se metió corriendo en el agua y después de estar varias horas, de repente y sin darse cuenta, una ola gigantesca se abalanzó sobre él tirándolo de su tabla y rompiéndola en dos pedazos.

En ese momento, una muchacha llamada Alba y que andaba por la orilla de la playa recogiendo conchas marinas vio que Hugo estaba en apuros y sin pensárselo dos veces fue a ayudarlo ya que eran muy buenos amigos desde la infancia. Nadó rápidamente a rescatarlo y salieron los dos sanos y salvos.

Hugo, muy asustado se dio cuenta de que debía haber hecho caso a su madre y tener más cuidado con las olas, ya que pueden llegar a ser muy peligrosas.


SIN PRIVACIDAD. Betsaida Marrero García


Un día, cuando Jorge Javier Vázquez se disponía a salir del hotel donde había reservado una habitación se encontró con algo que superaba sus expectativas. Esa vida de presentador de televisión que se imaginaba acababa de subir varios escalones en el ranking de fama al estar nominado a un gran premio. Toda la recepción del hotel estaba repleta de reporteros, cámaras, periodistas y fans que esperaban su salida. Estaba nervioso, pálido, no sabía como atravesar ese hall que tan solo medía 16 metros cuadrados. Su ascensor se detuvo una planta después del suyo, los nervios hicieron que se le empañaran las gafas, no creía que su camino fuera tan corto, ya estaba pensando preguntas sobre él mismo que no iba a saber responder. Para su sorpresa, quien entró fue Pablo Alborán, nominado también al premio. Ambos se miraron, nerviosos, sabían que vivían vidas completamente diferentes, pero a la vez muy parecidas, vidas donde la privacidad estaba sobrevalorada, no eran capaces de salir de sus casas e ir a otro lado sin ver un flash impactando contra ellos mismos o micrófonos que les cortaran el paso en cualquier lado. Estaban cansados, el no tener un momento de tranquilidad y privacidad les estaba consumiendo por dentro y decidieron idear un plan. No pararon en recepción, salieron por el garaje en el Wolsvagen rojo de Pablo, ahorrándose el mal trago de los paparazzis. A partir de ese día Jorge y Pablo se conocieron mejor y se convirtieron en mejores amigos.



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Nombre: Gara Monzón Rodríguez


Animados: 

Lola y Matilde (Foto de dos niñas)

Abuelo George Clonney (Foto de George Clonney)


Inanimados: 

Playa y montaña



Había una vez una muchacha llamada Lola que vivía en una pequeña montaña en la isla de Lanzarote. Allí junto con su hermana Matilde, la mayor, y su abuelo George Clonney compartían numerosas aventuras. El abuelo de las muchachas trabajaba en el mundo cinematográfico por lo que un día, llevó a sus nietas a una increíble playa de la zona para grabar con ellas una alucinante película. Fue un duro día de trabajo, pero todos unidos lograron realizar una bonita historia familiar con la que demostrarle al mundo la importancia de la misma.


George quería trasmitir la importancia de la unión y el cariño entre las personas, pues a pesar de que sus nietas no habían disfrutado de una infancia junto con sus padres, estas habían conocido el verdadero significado de la familia y la unión, mostrando siempre a los demás su lado más tierno, además de todo aquello que aprendían de su queridísimo abuelo. 


Después de mucho esfuerzo, la película llegó a nuestros cines y todos apreciaron no solo de las alucinantes vistas y paisajes de aquel islote, sino que además, aprendieron mucho sobre aquella pequeña familia que a pasar de ser tan diminuta tenía mucho que mostrar y enseñarnos : El verdadero significado de la familia.