Poema a la muerte. Acorayda Bolaños Benítez.

Sobre la fría hierba quedaba
su cuerpo ya sin alma.
Sin voz, ni corazón,
triste y solitario quedó su amor.

Y en mitad de la oscura noche
sólo recuerda oír aquella voz,
de una dulce y solitaria joven
que a la muerte imploraba explicación.

Era joven, fuerte y valiente
mas a la muerte no pudo hacerle frente;
aquella noche sentía
cómo la muerte tras sí tenía.

Y así la muerte le cogió,
con sus manos siempre frías,
el acecho le sorprendió
en la juventud de sus mejores días.

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