Cuento

 

Esta Historia trata de Martín y Martina, quizás los niños, de toda Canarias que con más ansias esperaban la noche de Reyes. A estos dos hermanos les encantaba este día. Todos los años, la víspera de Reyes acudían a la Cabalgata de Reyes con sus padres, primos, tíos y abuelos. Cuando esta terminaba, se iban a la misma cafetería de todos los años a cenar churros con chocolate caliente Luego, iban a casa de sus abuelos Pepa y Pepucho, en Arucas.

 

Cuando llegó por fin el día tan esperado, los papás de Martín y Martina se levantaron apresurados (ellos también estaban muy emocionados). Al ver que no había regalos, se pusieron a buscar como locos por toda la casa ¡Hasta miraron en el jardín! Pero no encontraron ni uno.

 

-¡Chacho, chacho! ¿Qué le vamos a decir ahora los niños? ¿Por qué no habrán llegado los Reyes Magos? Canarias está muy cerca de Oriente, no pueden haber tardado más de una noche en llegar – Dijo el papá de Martín y Martina.

 

Entonces, a la madre se le ocurrió una brillante idea. Juntos despertaron a todos los tíos de los niños. Se propusieron ir a comprar todos los regalos de ellos mismos, antes de que los niños y los abuelos se despertasen.

 

Llegaron a Nikki muy apresurados, allí compraron cuentos, cuadernos para colorear, una cocinita de juguete para que todos los niños pudieran jugar a las casitas. Bien cargados de juguetes se fueron corriendo a casa de los abuelos.

 

Allí colocaron todos los juguetes en el salón de la casa, no cabía ni u alfiler. Prepararon la cafetera, en la mesa pusieron pan, mantequilla, mermelada, fruta y fueron corriendo a despertar a los niños y a los abuelos.

 

Fue una mañana íncreible, pero nadie nunca supo porque ese día los Reyes no llegaron.

 

Fin

 

 

Sigrid

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